Fecha: 16 de junio, 2009
La violencia es algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana explicando que las personas sufran realizaciones afectivas, somáticas y mentales por debajo de sus realizaciones potenciales.
Jordi Planella (1998) la considera como aquella situación o situaciones en que dos o más individuos se encuentran en una confrontación en la cual una o más de una de las personas afectadas sale perjudicada, siendo agredida física o psicológicamente. El concepto de violencia nos remite al concepto de fuerza, y el uso de la fuerza se relaciona con el concepto de poder. El objetivo de una conducta violenta siempre alude a una lucha de poderes, el daño subyace, ya sea a nivel físico, psíquico o emocional, pero no es el principal objetivo.
¿Creen que un conflicto es lo mismo? Mientras que la violencia no es innata en los seres humanos sino que es un aprendizaje, el conflicto sí es consustancial a la vida humana, algo natural y por tanto inevitable. Así, más que eliminar el conflicto, de lo que se trata es de saber regularlo creativa y constructivamente de forma no-violenta, ya que es una energía y una oportunidad para el cambio.
Los dos conceptos anteriores debemos distinguirlos de agresividad que está definida en cuanto a su fin de lesionar a otro organismo o al propio. Existe una clara intención de producir daño, destruir, contrariar o humillar. La agresión es el acto en sí, un acto palpable y efectivo (como toda conducta, es una forma de comunicación que tiene una dirección y una intención), mientras que agresividad es el término empleado para designar la tendencia o disposición inicial que dio lugar a la posterior agresión.
Hay autores que ven la agresividad como la capacidad del hombre de oponer resistencia a algo o alguien y por tanto, en sí misma, no la consideran ni positiva ni negativa, más bien abarca los dos aspectos y todo dependerá de cómo se lleve a cabo.
Cuando hemos oído o leído las noticias de violencia en el ámbito escolar también hemos escuchado los términos de acoso o victimización. Debemos entender que una situación de acoso o victimización es aquella en la que un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o grupo de ellos. Por acciones negativas se entiende tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico y las psicológicas de exclusión. Por tanto, existe un claro fenómeno de desequilibrio de fuerzas. Somete el más fuerte frente a la debilidad del más tímido, introvertido, débil.
Por último, cabe hablar de la intimidación como el acto de forzar a otra persona a hacer algo. Es una experiencia común para muchos niños y adolescentes. Las encuestas indican que hasta una mitad de los niños de edad escolar son intimidados en algún momento durante sus años escolares y por lo menos un 10% son intimidados con regularidad. El comportamiento de intimidar a otros puede ser físico o verbal.

