Fecha: 23 de junio, 2009
1. Fomentar la organización estableciendo metas adecuadas a las dificultades del estudiante, siempre reconociendo los pequeños avances.
2. Poner al alumno cerca del profesor, para poder super visarlo, sentado junto a un compañero que no presente las mismas dificultades y que lo pueda ayudar.
3. Estabecer rutinas muy concretas, pocas y premiar su realización. Se pueden anotar en un papel y colocarlo en un extremo de la mesa en forma de recordatorio.
4. Super visar, siempre que sea posible, el trabajo del estudiante dentro del aula y la organización de la agenda, estableciendo algún tipo de código o lenguaje.
5. Fomentar la calidad de las tareas versus cantidad.
6. Potenciar la participación frecuente para mejorar las relaciones con los compañeros y aumentar el nivel atencional.
7. Dar las instrucciones de una en una, mirando al niño a los ojos, asegurándonos que las ha escuchado y entendido.
8. Planificar los cambios con antelación para evitar distracciones y conseguir que el niño entienda y se entere de lo que ha de hacer en el momento oportuno.
9. Utilizar el refuerzo positivo y siempre valorar el trabajo y el esfuerzo del niño o joven.
10. Ignorar los comentarios que hace el niño fuera de contexto, más allá de lo que sería aceptable para su edad.
PUNTOS CLAVE A RECORDAR
1. Adecuar nuestras expectativas al niño, qué puede hacer, qué no y cómo hacerlo.
2. Elogiar y premiar siempre el trabajo y el esfuerzo.
3. Super visar conjuntamente las tareas de cada día, sin enfados.
4. No hacer comparaciones con otros hermanos y/o alumnos.
5. Hay que tener en cuenta que a estos niños o alumnos les cuesta estudiar como resultado del TDAH, pero no hay que entender las dificultades que presenta este trastorno como una excusa para no estudiar. En general es un niño con capacidad pero requiere "facilitadores" para su avance.
Material elaborado por Fundación ADANA


