Fecha: 03 de diciembre, 2009
Para los hijos maltratados los efectos también son lastimantes. Si hay un abuso permanente y agravado , en algunos casos, por violaciones, tienden a crear en el niño el germen de un violador o abusador en potencia. En las historias de los violadores y pedófilos, siempre se encuentran episodios de maltrato y violación.
Sobreviene al abuso sexual y al maltrato del niño una serie de sentimientos, pensamientos e ideas angustiantes. Temores y estados depresivos por que no saben, muchas veces, lo que les está ocurriendo. Hay una desmotivación por las actividades de su edad, incluyendo el colegio. El rendimiento escolar baja y se producen las deserciones escolares.
No hay ningún niño preparado psicológicamente para hacerle frente al abuso sexual y al maltrato físico o psicológico, menos si este es constante. Una característica del abuso es que en la mayoría de niños se repiten los episodios por el mismo abusador. Aún los niños de dos o tres años que no pueden saber que la actividad sexual es "incorrecta", desarrollarán problemas como resultado de su inhabilidad para hacerle frente a la sobre-estimulación.
En resumen los efectos psicológicos de la violencia son más importantes y duraderos, y más difíciles de erradicar, pues suponen tratamientos psicoterapéuticos largos y costosos.
Una investigación nuestra, señala que la afectación psicológica que sufren las víctimas de la violencia familiar, por el maltrato, la ruptura de la pareja o el abandono resultaron sumamente dañinas para la salud mental de las personas involucradas.
Los efectos colaterales de esta afectación se hallan también en el orden social y económico. Socialmente el grupo se retrae pierden las perspectivas de sus metas, deteriora su cohesión y los roles se alteran. Por este estado de cosas muchas veces las personas pierden su trabajo, faltan mucho a ellos o simplemente bajan enormemente su rendimiento laboral. La alternativa para estas personas es la intervención sostenida de una terapia psicológica, la intervención de las fuerzas conciliadoras, el apoyo social orientado a la reinserción laboral que provoquen cambios significativos en la conducta.
En conclusión:
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