Fecha: 15 de diciembre, 2009
Para entender bien al niño en esta etapa debemos tener en cuenta su desbordante energía, su curiosidad y su habla incesante. Parece que no se canse jamás de preguntar el porqué de todo lo que llama su atención y trata de averiguar también el cómo.
Comienza a aprender a realizar hábitos de higiene personal con mayor autonomía, sabe:
Este es un buen momento para enseñarle a aprender hábitos de casa.
En esta etapa también accede a una mayor integración social. En el colegio tiene mayor acercamiento con los niños, hecho que permite que en juego asociativo (jugar con) sea cada vez más frecuente y vaya desapareciendo el juego paralelo (jugar junto a), sin embargo, sigue sin establecer reglas en los juegos.
Los juegos de cooperación son de una importancia esencial para lograr la integración del niño en el grupo humano.
El universo familiar sigue estando centrado en torno a los padres y a la persona con la que tiene mayor vínculo de referencia, como podría ser el caso de la madre.
Asume las diferencias sexuales y aprende de los roles sociales.
Hacia el final de esta etapa, el niño tiene ya bien definido el pequeño mundo que le rodea. Sabe perfectamente dónde se encuentra cada cosa en la casa y conoce los lugares cercanos al domicilio. Posee ya el sentido de la propiedad y cuanto le agrada lo considera suyo.
A los “porqués” y “cómos” se le añade ahora el “para qué” de todo cuanto cae en sus manos. El niño en esta edad puede parecer rebelde o desafiante ante la autoridad de sus padres. Ha aprendido a decir “no” y afianza su persona mediante sus negativas.
En ocasiones los padres de niños hasta los seis años de vida se quejan de que su hijo quiere que le distraigan todo el tiempo, no escucha, tiene rabietas varias veces por semana, tiene problemas para ir a dormir, o para asumir hábitos de higiene y de casa. En determinadas edades estos comportamientos tienen un papel importante. No obstante es importante mantener en casa un buen sistema de normas estructurado y facilitar al niño el aprendizaje de las mismas sentando una buena base para el futuro.
Los padres eligen las reglas para sus hijos, pueden dejarse guiar por su propia experiencia, por modelos o por consejos expertos pero es una gran ventaja saber de antemano lo que es importante para ellos y los problemas que se quiere evitar.
Muchos problemas posteriores se pueden evitar manteniendo unas buenas pautas educativas que ayuden a los padres a realizar su función.
Bibliografía:
Tierno Jiménez, Bernabé. (2004). Todo lo que necesitas saber para educar a tus hijos. Ed. De Bolsilo. Barcelona.
Palacios, Jesús; Marchesi, Álvaro y Coll, César. (1999). Desarrollo psicológico y educación. Ed. Alianza.Madrid
Pons, Evaristo y Roquet-Jalmar, Dolors. (2007). Desarrollo cognitivo y motor. Ed. Altamar. Barcelona.
Romero, Virginia y Gómez, Montse. (2008). El juego infantil y su metodología. Ed. Altamar. Barcelona.
Kast-Zahn, Annette. (2002). Aprender normas y límites. Ed. Medici. Barcelona.

