Fecha: 18 de junio, 2009
La obesidad, junto con la anorexia nerviosa, la bulimia y otras, es uno de los trastornos alimentarios más extendidos en nuestra sociedad actual. En España afecta casi a la tercera parte de la población y son cada vez más los niños y los jóvenes que la sufren .
Desde el punto de vista clínico, la obesidad está relacionada con riesgos para la salud, derivados de la tensión arterial y el colesterol elevados, y del desarreglo del índice de glucógeno. Estas alteraciones provocan el desarrollo de problemas circulatorios, cardíacos y hormonales, entre ellos la diabetes.
Entre las causas más conocidas y que dan origen a la obesidad están el sedentarismo, la ansiedad excesiva y la predisposición genética. Existe un cuarto factor, no menos importante, que es el tipo de alimentación.
En el mundo desarrollado existe especial preocupación por afrontar este problema, cada vez más extendido y generalizado. Se dan a conocer importantes estudios científicos de la proliferación de la obesidad y sus causas en la población infantil Las administraciones públicas ponen en marcha campañas de sensibilización e información sobre este tema. Así, el Ministerio de Sanidad y Consumo, ha desarrollado recientemente una campaña informativa bajo el lema "Prevenir la obesidad infantil es un hábito muy sano" para fomentar entre niños y adolescentes pautas de alimentación adecuadas y la práctica del ejercicio físico. Podemos afirmar que España es un país candidato a desarrollar campañas de este tipo ya que uno de cada dos adultos tiene exceso de peso y en las dos últimas décadas se ha pasado de un 5% de niños obesos a un 16,1%, lo que hace de nuestro país uno de los que presentan cotas más altas de obesidad de toda la Unión Europea.
Las cifras que baraja Bruselas en la primavera de 2005 son preocupantes, ya que para la Comisión Europea, el 34% de los niños españoles entre 7 y 10 años tienen sobrepeso, sólo superados por italianos y malteses.
La obesidad infantil tiene gran importancia por que predice, en parte, la obesidad que nos espera en los próximos años. Un niño se considera obeso cuando supera el 20% de su peso ideal. Los niños que empiezan a tener sobrepeso entre los seis meses y siete años de vida, tienen un 40%de probabilidades de seguir siendo obesos en la edad adulta, mientras para los que comenzaron a engordar entre los diez y trece años, las probabilidades son del 70%. La obesidad a estas edades presenta sobre todo, el riesgo de desarrollar a edad adulta problemas cardiacos y respiratorios, hipertensión, hipercolesterolemia o problemas ortopédicos.
Y es que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe mundial de 2002, la obesidad está ligada al 60% de las defunciones debidas a enfermedades no contagiosas (cardiovasculares, cáncer o diabetes), una cifra que aumentará hasta el 73% en 2020.

