Fecha: 29 de enero, 2009
Es posible que una persona desarrolle miedos hacia algo en particular y se convierta en fobia.
Una fobia es un miedo desproporcionado a un estímulo o situación que en sí mismo no representa un peligro, pero que causa malestar en el niño o el adulto interfiriendo en su vida. Este miedo se encuentra fuera de los miedos propios y necesarios para el desarrollo normal del niño.
Según la edad del niño existen ciertos estímulos que lo hacen sentirse más angustiados, pero estos miedos son necesarios para su desarrollo. Así pues, conviene que un niño pequeño tenga ansiedad de separación para que no se vaya con cualquier desconocido que le ofrezca un caramelo.
A continuación se presenta una tabla con los distintos miedos propios de cada edad:
| Edad | Miedos |
| 0-2 años | Perdida brusca de la base de sustentación, ruidos fuertes, desconocidos, separación de los padres, heridas, animales, oscuridad. |
| 3 a 5 años | Disminuye: Perdida del soporte, extraños. Se mantiene: Ruidos fuertes, separación, animales, oscuridad. Aumenta: Daños físicos, personas disfrazadas. |
| 6 a 8 años | Disminuye: Ruidos fuertes, personas disfrazadas. Se mantiene: Separación, animales, oscuridad, daño físico. Aumenta: Seres imaginarios (brujas, fantasmas...), tormentas, soledad, escuela. |
| 9 a 12 años | Disminuye: Separación, oscuridad, seres imaginarios. Se mantiene: Soledad. Aumenta: Animales, daños físicos, tormentas. Escuela, aspecto físico, relaciones sociales, muerte. |
| 13 a 18 años | Disminuye: Tormentas. Se mantiene: Animales, daño físico. Aumenta: Escuela, aspecto físico, relaciones social, muerte. |
(Méndez, 2005)
Para poder hablar de que un miedo es una fobia la reacción del niño debe ser desmesurada a la situación que lo provoca; el niño no puede controlar su cuerpo y su reacción suele ser la de evitar la situación o el estímulo. Este miedo suele afectar tanto a nivel familiar, escolar como social.
Existen cinco tipos de fobias específicas:
| Tipo | Estímulo fóbico |
| Animal | Animales domésticos, salvajes, insectos |
| Ambiental | Alturas, tormentas, agua, etc. |
| Sangre-inyecciones-dolor | Incluye especialistas médicos como dentistas, cirujanos, etc. |
| Situacional | Aviones, ascensores, recintos cerrados |
| Otros | Atragantarse, vómitos, enfermedades, ruidos intensos, personas disfrazadas, etc. |
Ante los estímulos fóbicos la persona responde de tres formas distintas: a nivel cognitivo o de pensamiento, física y motora. A nivel de pensamiento, el niño reformula aquello que ve en función de su miedo, así si ve una sombra se imagina que es un fantasma, un gatito puede ser un tigre feroz con enormes zarpas o un cachorro de perro puede ser un perro enorme con grandes colmillos. Esta reformulación le hace tener pensamientos que aumentan su fobia.
Físicamente puede tener distintas respuestas: puede temblar, palidecer, sentir un hormigueo en la barriga, empezar a sudar, etc. Y esto puede ocurrir incluso tras la simple mención de lo que le provoca el miedo. Estas reacciones fisiológicas contribuirán a que el niño se quede paralizado, se ponga a llorar o huya.
Cuando se produzcan estos síntomas impidiendo el desarrollo normal del niño se hace necesario visitar a un profesional que ayude al niño a adquirir los recursos para afrontar sus miedos. En algunos casos se hace necesario recurrir a la medicación.
Bibliografía:
APA (2000). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (4th ed., Revised). American Psychiatric Association: Washington, DC.
Méndez, F. J. (2005). Miedos y Temores en la Infancia: Ayudar a los niños a superarlos. (4ª Ed.). Madrid: Pirámide.
Méndez, X.M., Olivares, J., y Bermejo, R.M. (2002). Características clínicas y tratamiento de los miedos, fobias y ansiedades específicas. En V.E. Caballo i M.A. Simón (Ed). Manual de Psicología Clínica Infantil i del Adolescente, trastornos generales (93-120). Madrid: Pirámide.

