Fecha: 18 de junio, 2009
La diabetes es un problema alimentario, cuyo principal síntoma es la alta concentración de glucosa en la sangre (igual o superior a 140 mg por decilitro). La causa de estos niveles es debida a que el cuerpo no puede metabolizar correctamente los hidratos de carbono que provienen de la alimentación debido a una insuficiente producción de insulina. La consecuencia es una desnutrición celular y una exposición a múltiples afecciones.
Debemos saber que hay dos tipos de diabetes. La primera suele aparecer en la adolescencia debido, al parecer, a un defecto genético que impide la producción adecuada de insulina en el páncreas. En estos casos, el enfermo depende de un aporte continuado de insulina a través de inyecciones. Podemos saber que aparece la diabetes por unos síntomas como adelgazamiento, sed anormal, constantes ganas de orinar y fatiga intensa.
El otro tipo aparece en la edad adulta y está directamente relacionada con los hábitos alimentarios mantenidos a lo largo de la vida. La obesidad y una dieta rica en hidratos de carbono simples (azúcares) hace que el organismo desarrolle una insensibilidad progresiva a su propia insulina.
Para prevenir y controlar la diabetes hay que llevar a cabo un control del peso y un seguimiento de una dieta rica en fibra e hidratos de carbono complejos, y bajar la toma de azúcares y grasas.

