Fecha: 19 de junio, 2009
"Los adultos coherentes con la educación infantil ayudan a sus niños a sentirse seguros a través de normas y lÃmites claros, flexibles y evidentes"
Fuente: Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el Profesorado
Las tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos. Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio.
Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.
Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se habÃa dicho o hacer algo sobre lo que no se habÃa advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.
Un niño es responsable si:
- realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento
- puede razonar lo que hace
- no echa la culpa a los demás sistemáticamente
- es capaz de escoger entre diferentes alternativas. puede jugar y trabajar a solas sin angustia
- puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)
- posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención
- respeta y reconoce los lÃmites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas
- puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración
- lleva a cabo lo que dice que va a hacer
- reconoce sus errores