Fecha: 01 de diciembre, 2009
En muchos hogares el día comienza con Doraimon o con cualquier otra serie de dibujos animados. Este debería ser el siguiente hábito a modificar, con los dibujos puestos es imposible que un niño medio dormido, se centre en ninguna otra actividad que no sea mirar el televisor. Una vez más nos referimos a la comunicación familiar. La televisión anula cualquier intento de dialogo. Además aturden al niño que en lugar de empezar el día despejado, charlando sobre lo que hizo el día anterior y lo que va a hacer hoy, comienza con un bombardeo de imágenes que nada tienen que ver con su realidad.
La hora que tenemos para comenzar el día cunde lo que cunde, por lo que no es conveniente añadirle más actividades de las que ya tiene. Es decir, para conseguir un tiempo extra relajado con nuestros pequeños, es necesario haber dejado preparado todo la noche anterior, ropa, deberes, mochilas....
Para cambiar estos malos hábitos, te proponemos que planifiques una lista de desayunos semanales, con ideas atractivas para ellos (el lunes servilletas de colores colocadas de formas originales, el martes tortitas con nata, el miércoles sándwiches cortados en forma de animales....). Cuando ellos se levanten, la mesa del desayuno (que por supuesto deberá estar ya preparada) parecerá una mesa de fiesta, poco a poco les podrás implicar a ellos para que se encarguen cada día de inventar el desayuno para el resto de la familia. Su creatividad es inmensa y si tu transmites y le das un sentido especial a los desayunos, ellos lo captaran rápidamente, y se implicaran sin problemas. Por supuesto lo deseable es que todos los miembros de la familia se sientan juntos y tranquilos a tomar un buen desayuno, además de ser la comida más importante del día, en muchos casos es la única en la que coincide toda la familia.
Esfuérzate para que además, sea un momento feliz, cuéntales cosas de cuando eran pequeños, chistes.... Salir de casa con una actitud positiva, les dará una capacidad superior para asumir sus tareas diarias. No caigas en la tentación de permitirles el fin de semana volver a la rutina anterior, ver la televisión, etc. La recompensa del fin de semana puede ser desayunar todos juntos en la cama.
Con estas sencillas pautas el momento de salir de casa pasara de ser el más horroroso del día, a convertirse en ese ratito familiar, en el que ellos se sienten importantes. Siempre, siempre te recomendaremos que hables con tus hijos lo más posible, el desayuno puede ser el mejor momento del día.

