Fecha: 09 de septiembre, 2009
El asistir al colegio usualmente es un evento agradable para los niños pequeños. Para algunos esto conlleva miedo o pánico. Los padres tienen motivos de preocupación cuando el niño se enferma regularmente debido al estrés, "finge estar enfermo" o exagera síntomas físicos para quedarse en la casa y no ir al colegio. Las edades más comunes en las que de los niños que no quieren ir al colegio son de 5-7 y de 11-14 años, momentos en los que los niños están lidiando con nuevos retos escolares.
Estos niños pueden padecer un temor paralizante por tener que dejar la seguridad que le brindan su familia y su casa. Es muy difícil para los padres hacerle frente a este pánico infantil de los niños que no quieren ir al colegio, pero estos temores pueden tratarse exitosamente con ayuda profesional.
El negarse a ir al colegio aparece generalmente después de un período en el que el niño ha estado en la casa en compañía de su mamá o papá y se ha apegado a ellos, por ejemplo, después de las vacaciones de verano, de los días de fiesta, o después de una breve enfermedad. Puede suceder después de un evento que le produzca estrés, tal como la muerte de un familiar o de una mascota, un cambio de escuela o una mudanza a un vecindario nuevo.
El niño se puede quejar de dolores de cabeza, de garganta o de estómago justo antes de la hora de irse a la escuela. La "enfermedad" se mejora cuando se le permite quedarse en la casa, pero reaparece a la mañana siguiente antes de ir a la escuela. En algunos casos, el niño se niega por completo a salir de la casa.
Los niños que no quieren ir al colegio por un temor irrazonable pueden:
Tales temores son comunes entre los niños con el problema de ansiedad de separación.
Los efectos potenciales a largo plazo (ansiedad y trastorno de pánico al llegar a adultos) pueden ser muy serios para un niño con miedos persistentes si no recibe atención profesional. El niño puede desarrollar serios problemas escolares y sociales si deja de ir a la escuela y de ver a sus amigos por mucho tiempo.
Los padres y el niño se pueden beneficiar llevando al niño a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien trabajará con ellos en su esfuerzo de normalizar de inmediato la asistencia del niño a la escuela y a otras actividades diarias. Como el pánico surge al dejar la casa, y no por estar en la escuela, el niño por lo general está tranquilo una vez que está en la escuela.
Los adolescentes o niños mayores que no quieren ir al colegio padecen por lo general de trastornos más graves y a menudo requieren tratamiento intensivo.
El miedo irracional de dejar la casa y a los padres se puede tratar con éxito y los padres no deben de tardar en buscar ayuda profesional. El pediatra puede derivar a los padres a un psiquiatra de niños y adolescentes.
Fuente: Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes.

