Fecha: 10 de agosto, 2009
Sabemos que eso de que el progreso trae suración de exceso, es algo más que una rima. Pero lo que no sabíamos es que nos estamos cargando nuestra salud y la de nuestros hijos a base de hábitos que, poquito a poquito y sin llamar la atención, se van metiendo en nuestra casa.
Hablamos de comida y sus problemas.
En el tiempo de nuestros abuelos todo se reducía a combatir la escasez con una manera de cocinar "bien aprovechada" e ingeniosa. Pero nosotros vivimos en un mundo en el que basta con entrar a un supermercado para encontrarse ante millones de cajas, bandejas, bolsas, frascos y demás recipientes que contienen cosas que también llamamos "comida". Desaparecido el hambre, ¿se acabó el problema? Ni mucho menos. La abundancia también es un problema, sobre todo si no evitamos el exceso con las mismas ganas con las que antes se huía del hambre.
Para (mal) ejemplo de esto, Morgan Spurlock, un director de cine que decidió arriesgarse y, esperando que la publicidad dijese alguna verdad, se puso a comer solo cosas del McDonald's, en el desayuno, comida y cena. En treinta días, el resultado de este severo régimen fueron doce kilos, pérdida de líbido, dolores de cabeza, depresiones, papada, y casi el doble de colesterol.
Más que un extremo, esta rara hazaña parece un síntoma de lo que vivimos. En nuestro país hay un 13% de obesos; pero en los niños, aunque sean más pequeñitos y pensemos menos en que estos problemas les pueden afectar, ya hay un 16% de obesos y un 30% con sobrepeso.
Creer que ellos están al margen de la obesidad es un error, no solo por la larga lista de enfermedades que propicia éste exceso de grasas (alteraciones de la piel, hígado graso, aumento del colesterol, diabetes, problemas de corazón y de huesos...). Es que además, según Xabier Pi-Suñer, experto en éste trastorno, una vez que se da, es muy difícil luego curarlo. Por haber, hay medicamentos que intentan controlar los conductos del cerebro que nos llevan al apetito. Pero el problema es que, cuando cierran uno de éstos caminos, suele salir otro por un sitio distinto.
Y lo de las dietas milagrosas es mucho más peligroso: según el doctor Basilio Moreno, del Hospital Gregorio Marañón, hay ahora unas cien dietas que lo único que hacen es que el cuerpo pierda kilos pero a base de eliminar el agua, no la grasa. Por eso lo normal es adelgazar muy pronto en poco tiempo, pero después mantenerse. No solo es que no sirvan para nada, es que además perder ese agua puede provocar problemas de tiroides, intestino y colesterol.
¿Qué se puede hacer? Lo mejor según los expertos es prevenir. Pero para ello hay primero que conocer esos hábitos quep ueden llevar a acorta la esperanza de vida de nuestros hijos.

