Fecha: 13 de febrero, 2009
"Morderse las uñas es un hábito nervioso relacionado con la ansiedad."
Artículo de: baobab Parents
En ocasiones, los niños que se muerden las uñas lo hacen para reducir su carga ansiosa, desviando su malestar hacia esa práctica que por momentos se convierte en relajante, por ejemplo, a la hora de los exámenes o de estudiar. Este trastorno es similar, en cuanto al origen y tratamiento, a otros como arrancarse el pelo de la cabeza.
La costumbre de morderse las uñas suele comenzar en la infancia, sobre todo entre los niños más nerviosos, tras superar la etapa de los chupetes o de chuparse el dedo. Posteriormente, el hábito de morderse las uñas suele instaurarse como una costumbre.
A continuación, se proponen consejos para ayudar a los niños a dejar de morderse las uñas:
- Identificar las situaciones en las que es probable que el niño se muerda las uñas, por ejemplo, al ver la televisión, en época de exámenes, durante la lectura, etc. El objetivo es que tome consciencia de las situaciones de riesgo de morderse las uñas.
- Anotar la frecuencia diaria con que se hace, con el objetivo de comparar sus progresos.
- Aprender acciones físicamente incompatibles con el hecho de morderse las uñas y realizarlas cuando se produzca la tentación de mordérselas. Por ejemplo, poniéndose las manos en los bolsillos, poniéndose Practicar ejercicios de respiración y relajación muscular.
- Cuidarse a diario las uñas, quitando pellejos y haciendo la manicura para evitar que pueda rasgarse la piel y demorar el proceso.
- Mostrar las uñas constantemente a los demás. Los padres pueden elogiarlo por ello.
- Cuando el niño se muerda las uñas, llamarle la atención pero sin darle demasiada importancia. Se trata de crear pautas para que controlen el hábito, pero sin concentrar demasiado la atención de los padres en este punto.
- No reprenderlo duramente. El problema se puede agravar si se utilizan expresiones que puedan resultar hirientes como "no eres capaz de controlarlo".
Las creencias populares hablan de que se deben cubrir las uñas con esmaltes o sustancias amargas que provoquen el rechazo de la persona en el intento por llevarse los dedos a la boca.
Los expertos aseguran que desde el momento en el que una persona deja de morderse las uñas, éstas no "se curarán" hasta pasados unos 8 meses. Añaden, además, que se debe esperar un mes y medio más para asegurar el abandono definitivo del hábito.