Fecha: 19 de junio, 2009
Hemos oído en muchas ocasiones la importancia de pasar con los niños "un tiempo de calidad". Pero en muchas ocasiones hay confusión o imágenes idealizadas de lo que es el tiempo de calidad en familia, y muchas veces los padres no tienen suficiente tiempo como quisieran para dedicar a ellos.
El tiempo de calidad comprende los ratos en que nos concentramos absolutamente en nuestros hijos: leemos libros, paseamos, etc y estamos con ellos. También tiempo de calidad es cualquiera que estrecha vínculos humanos entre padres e hijos, ya sea compartiendo una actividad o hablando con ellos, y no aprovechando para dar sermones ni órdenes.
Las características de un tiempo de calidad que se le brinda a un niño se deberían ajustar a las motivaciones de cada niño, a su ritmo y gustos personales. Esto es, cuando los niños son más pequeños jugar con ellos puede ser un buen momento de calidad, a medida que crecen, este tiempo se convierte en un espacio abierto para hablar de cosas.
Tiempo de calidad también incluye el trabajo: hacer tareas juntos padre e hijo, barrer el pasillo, arreglar una silla o doblar la colada, les hará sentir más hábiles y miembros integrantes del equipo. El tiempo de calidad es el que invertimos en un niño que llora o está agotado. Es aquel momento en el que solventamos una disputa familiar o el que se emplea en las rutinas diarias. Todas las cosas pequeñas son un gran acontecimiento.
Sin embargo el tiempo de calidad "no absorbe" todo el tiempo de una familia. Es importante que los hijos tengan la oportunidad de ver que en casa hay otras necesidades: que trabajan, descansan y juegan.
Tengamos presente algo importante, como reflexión final: esta es la única infancia que tendrán sus hijos.
Fuente: Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el Profesorado

