Fecha: 23 de febrero, 2009
El trabajo, la escuela, las actividades extraescolares, los deberes, y el ritmo de vida actual reducen el tiempo libre en familia. A menudo el tiempo en que coinciden los miembros de una familia se dedica a mirar la televisión, a conectarse a internet o jugar con el ordenador o la consola cada miembro de la familia de manera independiente del resto. De modo que el tiempo que se acaba dedicando a la vida familiar es nulo limitándose a la monitorización de las actividades y obligaciones, o a regañar cuando no se cumplen.
El distanciamiento entre padres e hijos es mayor en esta época en que las tecnologías y el uso de ellas superan a muchos padres que temen o evitan entrar en esta dinámica distanciándose cada vez más de las actividades de ocio de sus hijos.
En estos pequeños espacios de tiempo que quedan en el día a día para compartir entre padres e hijos conviene buscar un punto de encuentro familiar de calidad. No es necesario que a diario se haga la misma actividad, la variedad de actividades estimulará a ambos (padres e hijos) y favorecerá el entretenimiento y la motivación para seguir compartiendo actividades juntos.
¿Qué actividades pueden compartir padres e hijos?
Lo importante es que, independientemente de lo que se haga en el tiempo libre sea un momento de calidad, un espacio para compartir, por ejemplo durante los momentos de cada día como ver la televisión, aprovechar algún comentario del niño para interactuar, logrando que la televisión solo sea un canal de interacción y que lo que importe realmente sea el tiempo de calidad en familia.

