
El aprendizaje son todos aquellos conocimientos personales y escolares que adquiere el niño y que generaliza a múltiples contextos.
El aprendizaje suele llevarse a cabo para resolver situaciones específicas (ya sean conflictos diarios o ejercicios escolares), pero para que éste sea eficaz debe tener una intención más generalizada. Todos hemos estudiado para un examen y dos días después no nos acordábamos de lo que habíamos estudiado. Esto es debido a que nos centramos en estudiar para aprobar, no para aprender, de modo que no generalizamos nuestros aprendizajes a la vida cotidiana.
Generalmente, a partir de los seis años los niños ya han adquirido las bases del pensamiento que deben permitir un aprendizaje eficaz: tienen un pensamiento más lógico, mayores capacidades de atención selectiva y memoria, tienen mayores conocimientos para analizar y valorar los nuevos aprendizajes, además de tener una mayor capacidad de abstracción.
También están capacitados para aprender a leer, escribir y contar, si no es que lo han hecho ya, cosa que les abre un amplio panorama para ampliar sus aprendizajes.
El aprendizaje eficaz resulta de la toma de consciencia de lo que se aprende y de las razones por las que se aprende.
La infancia es una etapa de aprendizaje constante. El niño aprende en casa, en el colegio, con los iguales, en todas partes. Lo que hace que un aprendizaje sea eficaz para él o no es la utilidad que encuentre sobre este aprendizaje, mostrando mayor motivación e interés por aquellos conocimientos que cree que le podrán servir, los cuales los analizará, los contrastará con sus conocimientos previos, obteniendo un aprendizaje comprensivo e integrado.
Así pues, un niño que acostumbre ir de excursión a la montaña y tenga curiosidad por lo que le rodea, prestará más interés a la lección de geología, puesto que luego lo podrá poner en práctica en sus excursiones.
Para llevar a cabo un aprendizaje eficaz es imprescindible que el niño tenga una conducta positiva, encarada a aprender y entender lo que aprende.
En una conducta el aprendizaje eficaz implica que el cambio de conducta del niño no es debido a un aumento de premios o a una disminución de los castigos, sino a que tras analizar su conducta el niño entiende que ésta es desadaptativa e intenta modificarla en beneficio suyo y de los demás.
Los niños tienen distintas formas de aprendizaje. Por un lado encontramos un aprendizaje basado en los aprendizajes conceptuales, que consiste en el aprendizaje verbal de datos y el análisis de estos, y el aprendizaje por imitación en que el niño aprende de la observación de los demás.
Así pues, los educadores debemos actuar sabiendo que los niños aprenden de nosotros, que imitaran nuestras acciones, palabras, etc. aunque en la medida que vayan creciendo aprenderán a hacer una imitación más crítica, valorando las acciones de los demás y actuando en consecuencia.
Por otro lado, conviene proveer de las herramientas necesarias al niño para que aprenda a llevar sus propios aprendizajes conceptuales, los cuales suelen estar relacionados con los aprendizajes escolares.


