
La escritura es la acción de plasmar en un papel u otra superficie las ideas mediante palabras, letras y números.
La escritura es fundamental para el desarrollo del niño, puesto que a partir de la escritura se fundamentan los demás aprendizajes escolares y conceptuales.
La habilidad de la escritura implica por un lado el acto motor de mover el lápiz y, por otro, el acto pensamiento de recordar y estructurar el contenido y hacer memoria de cómo se escribe (grafía y ortografía).
La escritura, junto con la lectura son los primeros retos importantes que deben afrontar los niños en la escuela.
Para aprender a escribir son necesarios los aprendizajes adquiridos en etapas previas, como el dibujo y la copia que permiten el desarrollo motriz fino.
En la etapa escolar, a partir de los seis años, el niño deberá integrar el aprendizaje de letras, sílabas y palabras, para ir, poco a poco automatizando la escritura siendo ésta cada vez más regular en cuanto a forma y tamaño, y más fluida. El niño también irá interiorizando las reglas ortográficas.
Por otro lado, aprenderá a planificar qué va a escribir, estructurando el contenido en distintos párrafos y oraciones, hecho que comportará que deba, a la vez, repasar sus contenidos para comprobar que cumple los objetivos.
El niño de seis a doce años está en pleno proceso de aprendizaje de la escritura. A diario los niños utilizan la escritura en el colegio y en casa para llevar a cabo los deberes escolares.
Esto provoca, en muchos casos, que los niños vean la escritura como un acto aburrido y fatigoso que se asocia con el aprendizaje escolar. Pero a medida que van creciendo y van automatizando la escritura y van encontrando nuevas utilidades más personales (escribir un diario, escribir cartas, copiar la letra de una canción, etc.) que les hace más atrayente el uso de la escritura.
Escribir implica estarse quieto, sentado y concentrado en la acción de escribir. Por ello, la conducta es importante en la escritura. El niño debe tener una conducta adecuada, una predisposición a aprender y usar la escritura en distintos contextos con el fin de comunicarse con los demás.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a mejorar su conducta mediante pautas educativas.
Para estimular la escritura en los niños solo existe una manera de hacerlo. Hacerles escribir, escribir y escribir. La escritura se aprende escribiendo. Pero el aprendizaje de la escritura no tiene por qué ser una actividad negativa o aburrida. Podemos buscar actividades divertidas y útiles que salgan de la rutina y que le permitan a los niños divertirse escribiendo y asociando la escritura al entretenimiento.


