
Los niños, al igual que los adultos, son seres sociales y como tales necesitan comunicar lo que piensan y sienten. Esta manifestación de pensamientos, emociones y deseos se llama expresión.
La expresión se puede llevar a cabo de distintas maneras. La más habitual es la expresión oral, pero también se puede expresar mediante la música, la escritura, la plástica y el cuerpo.
A medida que el niño va creciendo va aprendiendo y teniendo nuevas experiencias, a la vez que va desarrollando distintas formas de expresarse. El lenguaje, inicialmente, solo tiene una función utilitaria de modo que el niño lo emplea para expresar sus necesidades, pero rápidamente aprende a expresar deseos, intereses, para seguir con pensamientos y emociones.
El niño aprende lo que dicen y hacen sus padres u otros adultos de referencia (tutores, abuelos, maestros, etc.), y por imitación lo reproducirá oralmente, normalmente sin analizar su significado. Será mediante su actitud y sus gestos que expresará u propia visión de una forma más inconsciente.
De modo que, el niño, a través de la música, el baile, el juego o las manualidades, descargará sus aprendizajes, emociones y experiencias expresando su punto de vista y conocimientos adquiridos .
Pero, a medida que el niño vaya adquiriendo mayor autonomía y seguridad en sí mismo irá creando y expresando sus propias opiniones.
El niño emplea sus actividades cotidianas para expresarse de forma más inconsciente que el adulto. Todo cuánto hace y dice expresa su forma de verse a sí mismo, a su entorno y al resto del mundo. Las artes plásticas, musicales y corporales son un gran recurso que vale la pena potenciar como herramienta de expresión.
Además, escuchar las opiniones de los niños, a menudo, aporta una visión más sana del mundo y una perspectiva nueva para afrontar situaciones cotidianas.
La conducta es una forma de expresión infantil. El niño, incapaz a menudo de expresar verbalmente sus emociones, adoptará una conducta acorde a su estado emocional.
La conducta irritable, por ejemplo, es un indicador de que algo no va bien en el niño. Puede tratarse de cansancio, malestar físico, tristeza, enojo, etc.
Existen distintas formas de expresión, y por tanto, distintas maneras de estimular la expresión. Ayudemos a los niños a encontrar cuál es la forma de expresarse que más se le facilite y promovamos el adecuado desarrollo de esa forma de expresión.
Para estimular la expresión verbal, escuchemos a nuestros hijos, respetémoslos y valoremos sus opiniones. Y, con el fin de ayudarle a encontrar otras vías de expresión, ayudemos a nuestros niños a encontrar cual es la forma de expresarse que más le guste y promovamos el desarrollo de esa forma de expresión (danza, música, escritura, pintura, etc.).
Existen muchas actividades que podemos llevar a cabo durante el día a día con los niños que le permitirán que pueda aprender formas de adecuadas de expresarse. Escuchar música juntos, bailar, llevarlo al teatro, a exposiciones de arte, incluso dibujar juntos puede ser una buena excusa para estimular la expresión del niño.


