
La lectura consiste en el proceso de recuperar y comprender ideas o información plasmadas en algún medio (papel, televisión, etcétera) a través de alguna forma de lenguaje, código o simbología.
La lectura es una experiencia que implica procesos perceptivos, comprensivos y creadores, que requiere del lector un esfuerzo para situarse y comprender, y que induce a pensar, a analizar lo que se lee, y a valorarlo desde la propia experiencia. La lectura potencia algunos de los rasgos más distintivos del ser humano como es el aprendizaje y el razonamiento.
La lectura no es una actividad pasiva sino que involucra al lector a interactuar con el texto.
El primer reto de aprendizaje importante de los niños es aprender a leer y escribir. El grado de éxito en esta tarea es uno de los mayores condicionantes del futuro académico.
Cuando un niño aprende a leer nos podemos dar cuenta de que pasa por diferentes etapas del proceso lector iniciando desde la identificación de las letras. Posteriormente, la lectura se va desarrollando y se va complejizando la comprensión y la velocidad lectora.
Durante la etapa escolar el niño desarrolla y adquiere las habilidades que intervienen en el proceso y que resultan factores importantes que inciden en su aprendizaje.
Leer es necesario para que un niño se desenvuelva en la sociedad, para crecer como persona y para poner en marcha el cerebro. Nadie duda de la importancia de la lectura en la vida de una persona. Sin embargo, a veces se transmite a los niños, sin querer, el mensaje que leer es un deber, no un placer, por lo que adoptan una visión negativa de la lectura.
Por otro lado, actualmente, la vida de los niños está llena de estímulos atractivos que requieren de un menor esfuerzo por parte del niño, como son la televisión, Internet, y el mundo real; mientras que la lectura parece poco estimulante requiriendo de un mayor compromiso y dedicación ¡Evitémoslo! Ayudemos a los niños a encontrar lecturas, libros, cómics, que les atraigan y motiven, existen miles de libros con distintos formatos que se adaptan a los gustos de cada niño. Busquemos que libros les gustan más a nuestros niños y ofrezcámosles la oportunidad de sumergirse al atractivo mundo de la lectura.
La lectura se aprende, igual que el hábito de lavarse las manos o los dientes. Tendremos que ayudar al niño a mejorar su conducta a través de pautas educativas para lograr que tenga buenas experiencias en la lectura y adquiera el hábito.
Lo mismo sucede en otro sentido en relación a la conducta. Las experiencias del niño en la familia en cuanto a la lectura son importantes para instaurar el hábito, ya que los niños aprenden también imitando la conducta de los padres, los cuales son verdades modelos para ellos. Aprovechemos las condiciones familiares para mejorar el aprendizaje lector a través de las actitudes y conductas lectoras de los padres.
El hogar es el lugar privilegiado para despertar en el niño su interés por la lectura. El entorno familiar es uno de los factores más importantes a la hora de iniciar a los niños en el aprendizaje de la lectura y para consolidar este aprendizaje.
Los padres pueden contribuir a proporcionar un ambiente que estimule la lectura de los niños. Pero así como éste puede morir por falta de estímulo y ejemplo -padres que no leen o que no llevan libros a la casa-, también puede ahogarse por exceso de cuidado: constantes correcciones e interrogaciones sobre la lectura, órdenes como ¡apaga la tele, y lee un rato!, o dar a leer algo inapropiado para la edad, sexo y circunstancias.


