
La lógica sirve a los niños para analizar, argumentar, razonar, justificar o probar razonamientos. Se puede decir que la lógica ofrece herramientas formales a nuestro pensamiento que nos apoyan en situaciones que precisan de un análisis previo, bien para resolver un problema o tomar alguna decisión.
El pensamiento lógico se construye de manera progresiva con la edad y los conocimientos adquiridos, así como a partir de las habilidades cognitivas y emocionales propias de cada niño.
Si analizamos el tipo de pensamiento lógico de los niños y lo comparamos con el del adulto encontramos muchas diferencias. Cuando los niños son pequeños su pensamiento es más intuitivo y egocéntrico. Por ejemplo, en su discurso, el niño pasa directamente a la conclusión sin razonamientos previos, lo que irá cambiando poco a poco con el tiempo.
A medida que crecen, el pensamiento se vuelve más lógico y complejo. El niño es capaz de evaluar y establecer relaciones entre objetos y situaciones, es más analítico y reflexivo.
Los niños en edad escolar pueden evaluar las relaciones de causa y efecto, en especial si tienen el objeto concreto a la vista y ven ocurrir los cambios. Esta incipiente capacidad de superar mentalmente la situación concreta sienta las bases para un razonamiento más sistemático y abstracto que vendrá en la adolescencia y adultez.
Es muy enriquecedor que los niños nos sorprendan con sus descubrimientos personales y sus deducciones lógicas del día a día.
La lógica en la vida del niño se observa en los crecientes aprendizajes intelectuales y matemáticos. Es a través del pensamiento lógico que el niño integra sus aprendizajes intelectuales y sus habilidades de percepción, memoria y lenguaje logrando un desarrollo más eficiente.
Sin embargo, la lógica no sólo tiene relación al mundo intelectual, sino se observa cuando el niño acepta las leyes, los límites y las reglas sociales y va teniendo una visión más crítica de la vida y de los adultos. A partir del pensamiento lógico los niños asumen la amistad, la justicia, las reglas, los límites, las normas sociales, las convenciones relacionadas con los roles sexuales, la obediencia a la autoridad y la moralidad.
Del mismo modo que el conocimiento de los niños cambia a medida que estos maduran, también sucede lo mismo con su pensamiento y con la comprensión del mundo social.
La lógica ayuda al niño a comprender las normas de convivencia para mantener una conducta adecuada, a la vez que para adquirir los aprendizajes de manera óptima.
Pero, para poder llevar a cabo este razonamiento lógico el niño debe tener una conducta adecuada. Para ello los padres pueden ayudar a sus hijos mediante pautas educativas.
Normalmente, los niños, cuando llegan a la edad escolar, han adquirido conocimientos y experiencias en las edades previas que a partir de la lógica comienzan a integrar. Ayudémoslos a estimular la lógica propiciando experiencias, actividades, juegos y proyectos que permitan a los niños desarrollar su pensamiento lógico mediante la observación, la exploración, la comparación y la clasificación de los objetos y situaciones.
Uno de los objetivos es enseñarles a pensar por sí mismos para que en el proceso de desarrollar sus estructuras mentales, se sirvan de la lógica como instrumento válido para seguir conociendo la realidad y poder interactuar con ella.


